Reseña histórica de Zamora

Zamora Michoacán, vista desde el Santuario Guadalupano

El 18 de enero de 1574, se fundó la Villa de Zamora, por mandato del Virrey Martín Enríquez de Almanza. 

 

La ciudad fue nombrada “Zamora” en honor a la ciudad española del mismo nombre, en razón de que la mayoría de sus primeros pobladores hispánicos provenían de esa provincia de Castilla y León.

Martín Enríquez de Almanza
Martín Enríquez de Almanza

Al ser el nombre de origen ibérico, la etimología del nombre “Zamora” nos remite al latín civitas murata, o "ciudad amurallada", por estar rodeada de cerros, así como al vocablo árabe zamarat, que significa esmeralda y hace referencia a la fertilidad y verdor del valle leonés de la Zamora española.

En el caso de la Zamora mexicana, estas cualidades se repiten por ser un valle fértil rodeado de montañas y cruzado por dos ríos.

Vista aérea de Zamora, España
Vista aérea de Zamora, España

A partir del 18 de enero de 1953, a la ciudad de Zamora se le agregó oficialmente “de Hidalgo” como un homenaje a Miguel Hidalgo y Costilla, quien elevó esta población al rango de “ciudad” en la época del movimiento de Independencia de México. En aquellos tiempos Hidalgo pasó por la entonces villa de Zamora y estuvo ahí una tarde, cuando se dirigía rumbo a Guadalajara, Jalisco.

Por su historia y composición social, Zamora es también un centro cultural relevante en Michoacán, al contar con el Centro Regional de las Artes de Michoacán, El Colegio de Michoacán y el Teatro Obrero de Zamora.

Interior del Teatro Obrero
Interior del Teatro Obrero
Santuario Guadalupano

Así mismo, la ciudad cuenta con un recinto de gran relevancia arquitectónica y artística, el Santuario Guadalupano, que sobresale por su altura y magnitud de superficie, siendo el templo más grande del país y uno de los más grandes del mundo, el cual se ha convertido en un icono de la ciudad y un atractivo para el turismo.